RETO: Lovve nació en una categoría donde casi todo se veía igual: productos pequeños, mensajes repetidos y marcas centradas en describir sabores sin construir identidad. El reto era crear una marca con personalidad, capaz de destacar en un espacio saturado y conectar desde un lugar más emocional. Una marca con dirección de arte, sistema y mundo propio.
IDEA: En lugar de vender sabores, decidimos vender sensaciones. Fresh Jungle. Deep Space. Red Planet. Honey Moon. Sweet Whisper. Ibiza’s Breeze. Cada nombre transforma un sabor en una experiencia y convierte cada pod en la puerta de entrada a un universo propio.
RESPUESTA: Construimos una identidad basada en el contraste: un logotipo suave y emocional sobre una base negra y elegante, acompañado de una dirección de arte vibrante, tropical y sensorial.El resultado es una marca minimal por fuera, pero salvaje por dentro.
Lovve demuestra cómo una buena dirección de arte puede elevar una categoría difícil, construir deseo visual y hacer que un producto mínimo tenga mucha más presencia de marca.